Fotografía escheriana (?)

La fotografía de abajo, que titulé con el nombre de “Columnas con mujer” (igual podía haber sido “La rubia misteriosa” o simplemente “Columnas”), la procesé con el programa Aurora HDR Pro. HDR significa “high dynamic range” y se trata de un conjunto de técnicas que permiten un mejor rango dinámico de luminancias entre las zonas más claras y las más oscuras de una imagen. El resultado es muy bueno, con un buen balance entre claros y obscuros y un gran detalle en toda la fotografía.

Columnas con mujer
Columnas con mujer

A partir de esta imagen base, experimenté con el programa Affinity Photo, utilizando la función “Filtros”. Seleccioné de la lista la categoría “Distorsión” y, finalmente, escogí de sus diversas opciones el efecto “Reflejo”. Éste genera imágenes simétricas a partir de un par de “espejos” (vertical y horizontal). Uno puede manipularlos cambiando su posición y sus resultados pueden ser realmente inesperados… como puede verse en las imágenes de abajo.

Columnas con reflejo # 1
Columnas con reflejo # 1
Columnas con reflejo # 2
Columnas con reflejo # 2
Columnas con reflejo # 3
Columnas con reflejo # 3

No pude evitar asociar estas imágenes con el trabajo del artista neerlandés Maurits Cornelius Escher (1898-1972). Él construía escenas imaginarias llenas de paradojas, jugando con la perspectiva y el diseño de complejos teselados que se metamorfoseaban, antagonizaban y complementaban al mismo tiempo (como en Día y Noche, por ejemplo). Bueno, aquí se trata simplemente de jugar con un par de programas de edición fotográfica. Nada que ver con el enorme talento de Escher.

Columnas con reflejo # 4
Columnas con reflejo # 4
Columnas con reflejo # 5
Columnas con reflejo # 5
Columnas con reflejo # 6
Columnas con reflejo # 6

Resulta interesante ver cómo en la última fotografía tenemos cuatro misteriosas mujeres, en lugar de una. ¿Habrá un momento en que se reúnan las cuatro en alguna parte del edificio? Aconsejo dar click a cada una de las imágenes para apreciar los detalles. © Arturo Guillaumín T. / 2015.

Arte, poesía y… trenes

Abordamos el tren de Eurostar poco antes las nueve de la mañana, en la estación Gare du Nord de París. Este tren une, entre otras ciudades, a París, Londres y Bruselas. La velocidad crucero es de alrededor 330 km/h, aunque la reduce a 140 km/h cuando corre por el Eurotunel, por debajo del Canal de la Mancha, a lo largo de 50 kilómetros. Nos dirigimos a Londres, donde nuestros objetivos principales son los museos de Victoria y Alberto y el de Historia Natural, así como la galería Tate Modern. El viaje dura 2 horas y 15 minutos. Con la diferencia de uso horario entre las dos ciudades, llegamos a las 10 de la mañana, hora local.

El primer contacto que tenemos es con la estación londinense de Saint Pancras, un enorme espacio que alberga no sólo la estación, sino también un hotel de cinco estrellas, restaurantes, bares y tiendas de todo tipo. Combina magníficamente la arquitectura victoriana con la arquitectura moderna. En los pasillos hay diversas esculturas, pero la que más nos llama la atención es Meeting Place (Lugar de encuentro), del escultor británico Paul Day.

Lugar de encuentro
Lugar de encuentro
Lugar de encuentro
Lugar de encuentro

En la base de la escultura, el artista esculpió un friso en alto relieve en el que se representan diversas escenas relacionadas con la vida del metro londinense (tube, le dicen los ingleses). Es incréible el grado de detalle de las figuras y la inusual perspectiva de cada escena. A continuación muestro algunas fotografías del friso. Dé click en cada una de ellas y observe los detalles.

Friso 01
Friso 01
Friso 02
Friso 02
Friso 03
Friso 03

 

Friso 04
Friso 04
Friso 05
Friso 05

Tomamos el metro hacia South Kensington, por la línea Picadilly, hacia los museos. De regreso a la estación, por la noche, tendremos oportunidad de explorar más la estación Saint Pancras, incluyendo algún restaurant.

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Ensayos fotográficos (museos, galerías y calles)

Muestro esta vez diez fotografías relacionadas con el arte. Tienen como marco algún museo o alguna calle de la ciudad de París. He utilizado el programa Lightroom, de Adobe, para procesarlas y crear ciertos efectos que enfaticen algunas cualidades de la imagen. Espero que les gusten. Nota: haga click sobre las imágenes para apreciar los detalles.

Fachada Pompidou
Fachada Este del Centre Pompidou
Dynamo Esfera suspendida
Esfera suspendida, Grand Palais.
Pintor Place du Tertre
Pintor en la Place du Tertre
Mona Lisa 01-Editar-Editar
Buscando a la Mona Lisa, Museo del Louvre.
Pintor en la Acera
Artista sobre la acera
Figuras Humanas
Figuras sobre blanco, Centre Pompidou.
Silla de Ruedas
Tela voladora, Gran Palais.
Dynamo Color Rooms - copia
Cuartos de Color, Gran Palais.
Branly 03
Arte australiano, Museo Quai Branly.
Orangerie 02-Editar
Les Nymphéas, de Monet, Orangerie.

 

Ignorancia botánica

No me había dado cuenta. Al paso de los años, mi jardín se ha convertido en un lugar de gran belleza y de una biodiversidad extraordinaria. Quizá sea la envidia del mismísimo Jardin des Plantes, de París (línea 5 del Metro, estación Austerlitz, saliendo hacia la mano izquierda, siempre mirando hacia el Sena). Sí, aquel creado en 1635 por Luis XIII y que sirviera de campo de observación a destacados científicos botánicos de cuyos nombres no me acuerdo por el momento. Así que decidí salir a tomar algunas fotografías de él (de mi jardín, no de Luis XIII), sobre todo de algunas plantas que me parecen especialmente bellas. El problema es que era de noche y no pude obtener ni una foto decente. Así que decidí hacerlo la mañana siguiente.

Fue una mañana productiva, con cientos de fotografías en la memoria de mi cámara. Pero a la hora de organizar mi álbum, caí en la cuenta de que desconocía los nombres de las plantas. La idea de etiquetarlas “Planta # 1”, “Planta # 2” no era muy atractiva. La materia de Botánica siempre la aprobé en la tercera oportunidad (y haciendo uso de “acordeones”). Solía confundir las fanerógamas con las angiospermas. La única diferencia que alcanzaba yo a distinguir era que las primeras pertenecen a la categoría de las esdrújulas. Tomé entonces la decisión de pedir ayuda a dos destacados académicos: Jorge Brash y José Luis Martínez Suárez. Ambos escritores, poetas y traductores, con una amplísima cultura. Pero no se crean, a veces también trabajan y producen algunos conocimientos de cierta utilidad.

A continuación presento algunas de las fotografías que tomé en mi jardín (las de la mañana, porque las de la noche están muy oscuras). Debajo de cada una de ellas aparecen las muy útiles notas que me proporcionaron amablemente los dos académicos mencionados.

IMG_20140727_192706Aquí mostramos estos pensamientos de Pasoladrillo, conocidos tan solo por unos cuantos botánicos de Ginebra, los cuales ingresaron recientemente (en el invierno de 2013-2014 para ser exactos o casi) en la nómina florística con el elocuente nombre de Vapensiero verdinensis. Nota: Nos referimos a las flores que aparecen atrás, fuera de foco.

IMG_20140727_192722La edición de 1753 del Species Plantarum de Carlos Linneo no hace mención alguna a la Tucusita heptámera cuyo perfume atrae al chupamirto para encontrar una dulce muerte por asfixia. Se adornan con flores iridiscentes y en noches inhóspitas (cuando no encuentra uno ningún hospital disponible) –y por breves instantes– es cuando se puede observar la inflorescencia en los sitios más sombríos de pueblos y ciudades.

IMG_20140727_192731He aquí el majestuoso gordolobo del Macuiltepetl (Lupus macroventris), de inconfundible aroma casi más bien parecido al de la lima pero mucho más diferente.

IMG_20140928_191001Nada más adecuado que fotografiar en los días de canícula la vistosa inflorescencia romboidea de la Cervantea complutensis, o la insólita flor de una sola noche y fuliginosos pétalos a la que el propio Lineo bautizó como Lucifera tenebrae. Cabe hacer notar que la flor de noche no aparece pues la fotografía fue tomada durante el día.

IMG_20140913_121004La Droppinea waterensis, como su nombre lo indica, suele atrapar pequeñas gotas de agua por la mañana, cuando éstas se encuentran descuidadas. Quizá la cualidad más extraordinaria de esta flor es que cuando nadie la mira es de color azul.

IMG_20140928_190833Una ausencia en el influyente legado linneano es la espectacular y antediluviana Meliorchus xiquensis. Paleontólogos reportan que servía de adorno en las sienes de las coquetas diplodocas (y uno que otro diplodoco de orientación difusa) y que ahora sólo en instantes de la alta noche o apenas despuntando la alborada llevan en ofrenda las meretrices semi-vírgenes a la Santa Magdalena. No dice nada de esto la BBC ni la National Geographic, ni Radio UV.

IMG_20140928_191224Esta es la fenomenal Dracunla titanium xalapensis que existe únicamente en Xalapa. Crece abundante (especialmente las tardes sabatinas y todo el domingo) en los alrededores de la Plazuela del Carbón. Su perfume a cálido fuyul es una absoluta aventura hedonista. Lamentablemente, no hay manera de llevarla a casa, so pena de sufrir expulsión humillante con todo y flor.

IMG_20140930_170038Quicius visagrensis es el nombre de esta planta que suele crecer al pie de las puertas que conducen a habitaciones donde haya una gran cantidad de libros y tratados sobre botánica.

Este ha sido un recorrido mínimo por el jardín de mi casa. Aquí hemos descubierto algunas especies que no habían sido identificadas en los principales catálogos botánicos del mundo. Debemos estar pendientes porque en el próximo número de Acta Botanensis, del Instituto de Ciencias Naturales de Tatatila, aparecerá un artículo donde se dará cuenta de casi 423 especies nuevas de fanerógamas acuáticas de la región. Es obvio que tales especies no las consignara el sabio Linneo porque le faltó tropicalidad.

Impresiones de París: el Centro Pompidou, parte II

Hace algunos años, solía frustrarme cuando tomaba fotografías en los museos: quería que las obras aparecieran solas, libres de seres humanos a su alrededor.  Lograrlo, en lugares tan visitados como el Louvre o el Centro Pompidou, requiere de mucha paciencia y, por tanto, de mucho tiempo. Afortunadamente, me di cuenta de que si quería una imagen, “sin interferencias”, de una pintura de Picasso o de Monet, lo mejor era obtenerla del propio sitio del museo en Internet. Pero poco a poco me di cuenta de que las obras de arte adquieren su verdadera dimensión en relación con los observadores. Y esto cambió mi perspectiva de la fotografía en estos espacios. En esta entrada trato de mostrar gráficamente lo que quiero decir.

Vouz aimez?, de Gerard Fromanger, y Lizes, de Andy Warhol.
Vouz aimez?, de Gerard Fromanger, y Lizes, de Andy Warhol.
Escultura sofá.
Escultura sofá.
Muros Colores
Muros de color.

Aprendí la simbiosis obra-observador una vez que quise tomar la foto de la Mona Lisa, de Leonardo da Vinci. Era imposible, pues había cientos (literalmente) de personas tratando de hacer lo mismo. Lo único que conseguía eran imágenes llenas de turistas con sus cámaras y celulares en alto para registrar, al menos, la prueba de que estuvieron a unos cuantos metros de la Gioconda. Pero una vez en casa, revisando las imágenes en la computadora, me di cuenta que no sólo tenía una imagen del cuadro, sino muchas a través de las pantallas de las cámaras de los visitantes. Y esto decía más que el cuadro solo. Desde entonces, las personas son parte de las escenas… la mayoría de las veces.

L'Aubade, de Pablo Picasso.
L’Aubade, de Pablo Picasso.
De nuevo, L'Aubade, de Picasso.
De nuevo, L’Aubade, de Picasso.
Niñas mirando fotografías.
Niñas mirando fotografías… o Niña rascándose la espalda.

La otra cuestión, aparte de componer una escena y tomar la fotografía, es procesarla. Con todos los adelantos de la manipulación digital, ahora es posible no sólo compensar y corregir la luz, el contraste y el color de la foto, sino también alterar prácticamente todos los parámetros que determinan sus cualidades como imagen. Es ahí donde entra en juego una segunda fase de la creatividad que va más allá de la recreación “fiel” de lo que el ojo vio. La alteración y la distorsión son parte del juego fotográfico, y eso es lo que aquí trato de mostrar a partir de la obra de verdaderos artistas de la luz… con el debido respeto.

Composition, de Sonia Delaunay... con madre e hija.
Composition, de Sonia Delaunay… con madre e hija.
Azuyl I, de Joan Miró
Azul I, de Joan Miró… éste sí, solito.
Crane de mort, de Jerémy Porte.
Crane de mort, de Jerémy Porte.
Pasillo con escultura al fondo.
Pasillo con escultura al fondo.
We stopped just here at the time, de Ernesto Neto.
We stopped just here at the time, de Ernesto Neto.
Ay cucliste, de Jean Helion.
Au cycliste, de Jean Helion.

Nota: En el procesamiento de las fotografías se utilizaron los programas Lightroom 3.6 y Photomatix Pro 4.2.6. De click en las imágenes para ampliarlas y ver los detalles con la lupa (+). Todas la fotos tienen Copyright.

No resistí a tomar esta foto del cuidador. ¿Ya vio su expresión?
No resistí a tomar esta foto del cuidador. ¿Ya vio su expresión?

Impresiones de París: el Centro Pompidou, parte I

Comienzo una serie de entradas que he titulado Impresiones de París (à la Monet), en las que narraré algunas experiencias de mi última visita a esta maravillosa ciudad de 12 millones de habitantes, que anualmente es visitada por un número de extranjeros que equivale a 4 veces su población (¡uff!). Los temas a tratar serán diversos, pero con un inevitable sesgo hacia las artes, pues París es una ciudad donde han prosperado hacia todas direcciones. Acompañaremos estas impresiones con las imágenes captadas por mi cámara, una Nikon D7000. Comenzamos con el Centro Pompidou.

El defensor del tiempo. (c) Arturo Guillaumín T. 2013.
El defensor del tiempo. © Arturo Guillaumín/2013.

Antes de visitar el Centro Pompidou, nos dimos una vuelta por el Barrio del Reloj (Quartier de l’Orloge), sólo para ver el reloj que le da nombre: El defensor del tiempo. Este es obra de Jacques Monastier: una escultura mecánica de cobre y acero, con una altura de cuatro metros y peso de una tonelada. El defensor lucha contra los elementos tierra, mar y aire, representados por bestias salvajes (un dragón, un ave y un cangrejo) que atacan al aproximarse cada hora, con el acompañamiento de sonidos de terremotos, tempestades y huracanes. A las 14:00 y a las 18:00, el defensor  vence a los tres, lo cual no deja de ser un alivio.

Fuente Igor Stravinsky. (c) Arturo Guillaumín/2013.
Fuente Igor Stravinsky. © Arturo Guillaumín/2013.

La plaza Igor Stravinsky (compositor y director ruso) se encuentra a unos metros del Centro Pompidou y su atracción principal es la fuente del mismo nombre, con un conjunto de 16 esculturas con movimiento, diseñadas por Jean Tinguely (*). Cada una de ellas representa una obra del músico, quien se nacionalizó francés y vivió largos periodos en París. Por cierto, vivió una temporada en una casa de Coco Chanel, con quien tuvo un tórrido romance, en un periodo que coincidió con el lanzamiento del célebre perfume Chanel 5. Sobre este affaire hay ya una película: Coco & Igor. Mientras el estreno en París, el 29 de mayo de 1913, de La consagración de la primavera ocasionaba un verdadero alboroto en el público (a punto de quemar el teatro, con todo y compositor adentro), Coco Chanel, quedaba embelesada por las agresivas disonancias y la atrevidísima coreografía de Nijinsky. Sin duda, este concierto puso en movimiento la música del siglo XX.

Fachada oeste del Centro Pompidou. (c) Arturo Guillaumín/2013.
Fachada oeste del Centro Pompidou. © Arturo Guillaumín/2013.

El Museo Nacional de Arte Moderno de Francia es mejor conocido como el Centro Georges-Pompidou. Aunque en sentido estricto esto no es muy preciso, porque el Centro también alberga la Biblioteca Pública de Información y el Instituto de Investigación y Coordinación Acústica/Música. Situado en el barrio Beaubourg, el Centro Pompidou es en sí mismo una obra de arte arquitectónica de dimensiones impresionantes. Este edificio se terminó en 1977, y fue diseñado por los arquitectos Richard Rogers y Renzo Piano, con una concepción vanguardista que, entre otras cosas, lo hace aparecer como una radiografía: sus escaleras mecánicas, ascensores, ductos de aire, agua y electricidad están a la vista. Esto permitió crear grandes espacios interiores de gran flexibilidad para la exposición de sus obras: un acervo de más de 44 mil piezas.

Terraza de las esculturas. (c) Arturo Guillaumín/2013.
Terraza de las esculturas. © Arturo Guillaumín/2013.

Las colecciones permanentes (que se renuevan cada 18 meses) están situadas en los niveles cuarto y quinto. En el cuarto se exhiben obras (pinturas, esculturas, instalaciones) de 1961 a la fecha, y en el quinto, obras de 1905 a 1960. En las demás plantas se encuentran la biblioteca, el centro de investigación, y el Forum, que cuenta con un centro de artes escénicas para danza, teatro y música, un cine y un taller de arte para niños. Por supuesto, el edificio remata con una cafetería y un restaurant con una excelente vista de la ciudad.

Terraza y Escaleras CGP
Terraza y escaleras del Centro Pompidou. © Arturo Guillaumín/2013.

(*) Jean Tinguely, pintor y escultor suizo, famoso por sus “máquinas escultura” o arte cinético. Por medio de sus obras, Tinguely satirizó la sobreproducción sin sentido de bienes materiales en la sociedad industrial del siglo XX.

NOTA: Recomiendo dar click en cada imagen para ver los detalles con la lupa de aumento. Todas las fotografías tienen Copyright.

Fotografías surrealistas

En su libro Dreamscapes. Exploring Photo Montages, André Gallant describe una técnica muy interesante para crear fotografías que denomina “paisajes oníricos surrealistas” (surreal dreamscapes), lo cual suena un poco redundante. El procedimiento consiste en la combinación de una imagen perfectamente enfocada y nítida con otra fuera de foco y borrosa de la misma escena. Es de esta manera como se obtienen colores saturados y resplandecientes (incluso con una especie de aura de luz) que dan a este tipo de montajes esa apariencia como de sueño.

Estudio en Blanco y Negro 02
Estudio en blanco y negro # 2. (c) 2012 – Arturo Guillaumín T.

Para lograr este tipo de efecto, se necesita una cámara con lente réflex, preferentemente con un telefoto o zoom, lo que permite un mayor control de la profundidad de campo. También es indispensable un tripié para poder fotografiar dos veces la misma escena. La primera fotografía debe estar en foco y sobreexpuesta dos pasos de diafragma (f). La segunda toma debe estar desafocada, con el lente en su máxima apertura (generalmente entre f2.8 y f5.6) y sobreexpuesta un paso. La sobreexposición es importante para compensar la pérdida de luz a la hora de sobreponer las dos fotos.

Flores Deslavadas 01
Flores azules. (c) 2012 – Arturo Guillaumín T.

Para esta primera prueba coloqué una vasija de vidrio rojo con flores sobre una pequeña mesa de madera en el patio de la casa. Tomé, siempre con tripié, diez pares de fotografías. Muestro aquí sólo tres resultados: dos a color y uno en blanco y negro. Con esta sencilla y preliminar experimentación veo que la técnica ofrece una ilimitada variedad de posibilidades que incluyen, entre otros parámetros, el grado de desenfoque de las segundas tomas y el manejo del zoom (alejar o acercar). La cámara es una Nikon D7000, con un lente zoom de 18-105mm.

La Flor Amarilla 01
La flor amarilla. (c) 2012 – Arturo Guillaumín T.

Creo que sería muy interesante (y desafiante) utilizar este tipo de técnica de montaje para el manejo de retratos. Aquí el problema se centraría en un esfuerzo adicional por parte del sujeto, hombre o mujer, para mantener la misma posición por al menos unos 30 segundos (en lo que se hacen los ajustes necesarios en la cámara). Quizá sea la próxima tarea fotográfica. En cuanto a las fotos que aquí expongo, recomiendo dar click sobre ellas para apreciar los detalles (se tomaron en formato RAW, para obtener los mejores resultados).