Escribir a mano

No estoy en contra de escribir en la computadora. Creo que hoy es una herramienta tan poderosa como necesaria. Pero la escritura a mano es, para decirlo con claridad, irreemplazable. El teclado no vino a sustituir la pluma y el lápiz, aunque parece que mucha gente así lo cree: es la nueva alfabetización. Desde hace tiempo escribo mucho a mano por diversas razones que me parecen lo suficientemente valiosas e interesantes como para tratar de convencer a los jóvenes de que lo hagan. Y ese es uno de los objetivos que persigo cuando imparto clases en la universidad. Invariablemente surge la pregunta: “¿Por qué escribir a mano cuando podemos escribir más rápido en la computadora?” Bueno, para escribir rápido en la computadora, primero hay que tener algo (inteligente) que escribir. Segundo, ¿por qué escribir rápido?, ¿a dónde queremos llegar con tanta prisa?

Aros.

— Aros. © Arturo Guillaumin / 2016.

Huella
Huella. Arturo Guillaumin / 2016

Cuando escribimos a mano no estamos comprometidos con la velocidad. La mano imparte un tempo más pausado que nos permite repensar nuestros pensamientos y las palabras que estamos a punto de escribir, así sea por un par de segundos. Escribir a mano es como caminar hacia alguna parte, en lugar de ir corriendo en un auto. Podemos ver el paisaje y detenernos momentáneamente. Sopesamos nuestros pasos y tenemos sentido de dirección, como dice Julia Cameron. En cambio, cuando nos detenemos frente a la pantalla, sentimos la urgencia de la velocidad, y que se alargan los segundos y se acortan las ideas. Nuestra escritura a mano con frecuencia viene acompañada de trazos, figuras, esbozos de esquemas, realizados al ritmo de las ideas que nos surgen en el momento y que pueden esfumarse si no les prestamos la atención debida. Nos referimos al garabateo que es un recurso valioso de la creatividad (scribble, en inglés).

5 plumas fuente.— 5 plumas fuente. © Arturo Guillaumin / 2016.

En un artículo publicado en el New York Times del 27 de junio de 2016, el Dr. Perry Klass escribe que hoy existe una tendencia a menospreciar la escritura a mano como una habilidad poco importante a pesar de que “los investigadores han advertido que aprender a escribir así podría ser la clave para eso justamente: aprender a escribir”. Esta afirmación resulta más interesante cuando descubrimos que la escritura no sólo sirve para comunicar lo que ya sabemos (o creemos saber), sino, principalmente, para construir conocimientos. Es decir, la escritura tiene una función cognitiva. O como urge la investigadora argentina Paula Carlino, debemos sacar partido de su función epistémica. Por otra parte, la investigadora norteamericana Laura Dinehart afirma que es necesario realizar más investigación sobre la escritura a mano para ayudar a que los niños desarrollen habilidades que necesitan para emprender tareas complejas. Además, se ha comprobado que la escritura a mano aumenta la activación cerebral como respuesta no sólo a una necesidad motora, sino a la puesta en acción de diversas habilidades que conforman la inteligencia.

3 plumas fuente. © Arturo Guillaumin / 2016.

El Dr. Klass dice que “la escritura a mano, sin importar la belleza del trazo, es una manera de apropiarse del lenguaje escrito de manera profunda”. Desde un plano más subjetivo, Cameron nos dice que la letra a mano parece sellar un compromiso más profundo con las palabras: ser honesto y no mentir. Si seguimos a nuestra mano, que guía y va detrás de nuestros pensamientos al mismo tiempo, esa mano apuntará hacia un sendero que nos lleve a través de las complejidades de la creación escrita. Por supuesto llegará el momento en que nuestras páginas escritas a mano tengan que ser “transcritas” a nuestro procesador de palabras. No obstante, lo peor que podemos hacer es, precisamente, transcribirlas. Es mejor aprovechar esta última pasada para evaluar de nuevo nuestras palabras e ideas y así dar “una vuelta de tuerca más” a nuestros textos.

The road not taken.

The road not taken. © Arturo Guillaumin / 2016.

Ignorancia botánica

No me había dado cuenta. Al paso de los años, mi jardín se ha convertido en un lugar de gran belleza y de una biodiversidad extraordinaria. Quizá sea la envidia del mismísimo Jardin des Plantes, de París (línea 5 del Metro, estación Austerlitz, saliendo hacia la mano izquierda, siempre mirando hacia el Sena). Sí, aquel creado en 1635 por Luis XIII y que sirviera de campo de observación a destacados científicos botánicos de cuyos nombres no me acuerdo por el momento. Así que decidí salir a tomar algunas fotografías de él (de mi jardín, no de Luis XIII), sobre todo de algunas plantas que me parecen especialmente bellas. El problema es que era de noche y no pude obtener ni una foto decente. Así que decidí hacerlo la mañana siguiente.

Fue una mañana productiva, con cientos de fotografías en la memoria de mi cámara. Pero a la hora de organizar mi álbum, caí en la cuenta de que desconocía los nombres de las plantas. La idea de etiquetarlas “Planta # 1”, “Planta # 2” no era muy atractiva. La materia de Botánica siempre la aprobé en la tercera oportunidad (y haciendo uso de “acordeones”). Solía confundir las fanerógamas con las angiospermas. La única diferencia que alcanzaba yo a distinguir era que las primeras pertenecen a la categoría de las esdrújulas. Tomé entonces la decisión de pedir ayuda a dos destacados académicos: Jorge Brash y José Luis Martínez Suárez. Ambos escritores, poetas y traductores, con una amplísima cultura. Pero no se crean, a veces también trabajan y producen algunos conocimientos de cierta utilidad.

A continuación presento algunas de las fotografías que tomé en mi jardín (las de la mañana, porque las de la noche están muy oscuras). Debajo de cada una de ellas aparecen las muy útiles notas que me proporcionaron amablemente los dos académicos mencionados.

IMG_20140727_192706Aquí mostramos estos pensamientos de Pasoladrillo, conocidos tan solo por unos cuantos botánicos de Ginebra, los cuales ingresaron recientemente (en el invierno de 2013-2014 para ser exactos o casi) en la nómina florística con el elocuente nombre de Vapensiero verdinensis. Nota: Nos referimos a las flores que aparecen atrás, fuera de foco.

IMG_20140727_192722La edición de 1753 del Species Plantarum de Carlos Linneo no hace mención alguna a la Tucusita heptámera cuyo perfume atrae al chupamirto para encontrar una dulce muerte por asfixia. Se adornan con flores iridiscentes y en noches inhóspitas (cuando no encuentra uno ningún hospital disponible) –y por breves instantes– es cuando se puede observar la inflorescencia en los sitios más sombríos de pueblos y ciudades.

IMG_20140727_192731He aquí el majestuoso gordolobo del Macuiltepetl (Lupus macroventris), de inconfundible aroma casi más bien parecido al de la lima pero mucho más diferente.

IMG_20140928_191001Nada más adecuado que fotografiar en los días de canícula la vistosa inflorescencia romboidea de la Cervantea complutensis, o la insólita flor de una sola noche y fuliginosos pétalos a la que el propio Lineo bautizó como Lucifera tenebrae. Cabe hacer notar que la flor de noche no aparece pues la fotografía fue tomada durante el día.

IMG_20140913_121004La Droppinea waterensis, como su nombre lo indica, suele atrapar pequeñas gotas de agua por la mañana, cuando éstas se encuentran descuidadas. Quizá la cualidad más extraordinaria de esta flor es que cuando nadie la mira es de color azul.

IMG_20140928_190833Una ausencia en el influyente legado linneano es la espectacular y antediluviana Meliorchus xiquensis. Paleontólogos reportan que servía de adorno en las sienes de las coquetas diplodocas (y uno que otro diplodoco de orientación difusa) y que ahora sólo en instantes de la alta noche o apenas despuntando la alborada llevan en ofrenda las meretrices semi-vírgenes a la Santa Magdalena. No dice nada de esto la BBC ni la National Geographic, ni Radio UV.

IMG_20140928_191224Esta es la fenomenal Dracunla titanium xalapensis que existe únicamente en Xalapa. Crece abundante (especialmente las tardes sabatinas y todo el domingo) en los alrededores de la Plazuela del Carbón. Su perfume a cálido fuyul es una absoluta aventura hedonista. Lamentablemente, no hay manera de llevarla a casa, so pena de sufrir expulsión humillante con todo y flor.

IMG_20140930_170038Quicius visagrensis es el nombre de esta planta que suele crecer al pie de las puertas que conducen a habitaciones donde haya una gran cantidad de libros y tratados sobre botánica.

Este ha sido un recorrido mínimo por el jardín de mi casa. Aquí hemos descubierto algunas especies que no habían sido identificadas en los principales catálogos botánicos del mundo. Debemos estar pendientes porque en el próximo número de Acta Botanensis, del Instituto de Ciencias Naturales de Tatatila, aparecerá un artículo donde se dará cuenta de casi 423 especies nuevas de fanerógamas acuáticas de la región. Es obvio que tales especies no las consignara el sabio Linneo porque le faltó tropicalidad.

Pequeñas lecciones de erotismo, de Gioconda Belli

No todos los mensajes electrónicos colectivos son “spam”. Hoy me llegó uno de Judith, con una joya: “Pequeñas lecciones de erotismo”, de la escritora y poetisa nicaragüense, Gioconda Belli. Debo confesar que no la conocía. Pero una breve incursión en wikipedia me informa que por oponerse y combatir la dictadura de Anastasio Somoza, Belli fue condenada a prisión y tuvo que emprender el exilio como refugiada política, primero en México y después en Costa Rica. Vaya pues el poema, no sin antes una foto de ella.

Gioconda Belli.
Gioconda Belli.
Pequeñas lecciones de erotismo
Gioconda Belli[1]
I
Recorrer un cuerpo en su extensión de vela
es dar la vuelta al mundo
Atravesar sin brújula la rosa de los vientos
islas golfos penínsulas diques de aguas embravecidas
no es tarea fácil  -si placentera-
No creas hacerlo en un día o noche
de sábanas explayadas.
Hay secretos en los poros para llenar muchas lunas

II
El cuerpo es carta astral en lenguaje cifrado.
Encuentras un astro y quizá deberás empezar
a corregir el rumbo cuando nube huracán
o aullido profundo
te pongan estremecimientos.
Cuenco de la mano que no sospechaste

III
Repasa muchas veces una extensión
Encuentra el lago de los nenúfares
Acaricia con tu ancla el centro del lirio
Sumérgete ahógate distiéndete
No te niegues el olor la sal el azúcar
Los vientos profundos
cúmulos nimbus de los pulmones
niebla en el cerebro
temblor de las piernas
maremoto adormecido de los besos

IV
Instálate en el humus sin miedo
al desgaste sin prisa
No quieras alcanzar la cima
Retrasa la puerta del paraíso
Acuna tu ángel caído
revuélvele la espesa cabellera
con la espada de fuego usurpada
Muerde la manzana

V
Huele
Duele
Intercambia miradas saliva impregnante
Da vueltas imprime sollozos piel que se escurre
Pie hallazgo al final de la pierna
Persíguelo busca secreto del paso forma del talón
Arco del andar bahías formando arqueado caminar
Gústalos

VI
Escucha caracola del oído
como gime la humedad
Lóbulo que se acerca al labio sonido de la respiración
Poros que se alzan formando diminutas montañas
Sensación estremecida de piel insurrecta al tacto
Suave puente nuca desciende al mar pecho
Marea del corazón susúrrale
Encuentra la gruta del agua

VII
Traspasa la tierra del fuego la buena esperanza
Navega loco en la juntura de los océanos
Cruza las algas ármate de corales ulula gime
Emerge con la rama de olivo
Llora socavando ternuras ocultas
Desnuda miradas de asombro
Despeña el sextante desde lo alto de la pestaña
Arquea las cejas abre ventanas de la nariz
 
 
VIII
Aspira suspira
Muérete un poco
Dulce lentamente muérete
Agoniza contra la pupila extiende el goce
Dobla el mástil hincha las velas
Navega dobla hacia Venus
estrella de la mañana
-el mar como un vasto cristal azogado-
Duérmete náufrago.

 


[1] Gioconda Belli (1986), en De la costilla de Eva. Managua: Visor-libros.

Feliz cumpleaños, Sr. Kavafis

Curiosamente, el poeta Konstandinos Kavafis nació el 29 de abril de 1863 y murió 70 años después, en 1933, en la misma fecha y en la misma ciudad donde nació: Alejandría. Hoy es el aniversario 150 de su nacimiento y el 80 de su muerte. A la muerte de su padre, un comerciante acaudalado, la familia Kavafis se traslada a Inglaterra a vivir, donde Konstandinos se educa y aprende el inglés, idioma que considera su segunda lengua. Regresa a Alejandría siete años después y más tarde tiene abandonarla debido a la intervención inglesa, para irse a refugiar a Estambul, ciudad donde comienza su trabajo poético.

Konstandinos Kavafis.
Konstandinos Kavafis.

Tras el regreso definitivo a Alejandría (ciudad que, a excepción de tres salidas cortas, ya nunca abandonaría hasta su muerte) Constandinos comenzó a trabajar como funcionario de la Tercera Sección de Riegos del Ministerio de Obras Públicas egipcio (donde permanecería treinta años, siempre sin alcanzar un puesto fijo debido a su nacionalidad griega), ocupación que compartiría, durante algún tiempo, con algunas gestiones como corredor de bolsa. A finales de 1932 le diagnosticaron cáncer de laringe. Tras una traqueotomía realizada en el Hospital de la Cruz Roja de Atenas, moriría en Alejandría el 29 de Abril.

Tras su muerte, la reputación de Cavafis se multiplicó a partir de la difusión de su obra en el mundo cultural anglosajón, siendo actualmente considerado el mayor poeta griego moderno.

Manuscrito de un poema.
Manuscrito de un poema.

Quizá el poema más conocido de Kavafis sea “Ítaca”. En este poema, fechado en 1911, Kavafis hace referencia al mítico viaje de Ulises en la Odisea, una de las obras mas importantes del autor griego, Homero. En la Odisea se narra la vuelta del héroe hacia su patria Ítaca, al finalizar la guerra de Troya.  Kavafis proyectó en este poema su visón de la vida, utilizó la leyenda del largo viaje y la asoció con la idea de conseguir los sueños. He aquí este hermoso poema.

ÍTACA

 Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca

pide que tu camino sea largo,

rico en experiencias, en conocimiento.

A Lestrigones y a Cíclopes

o al airado Poseidón nunca temas.

No hallarás tales seres en tu ruta

si alto es tu pensamiento y limpia

la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.

A Lestrigones ni a Cíclopes ni al fiero Poseidón hallarás nunca,

si no los llevas dentro de tu alma,

si no es tu alma quien ante ti los pone.

 

Pide que tu camino sea largo. 

Que numerosas sean las mañanas de verano

en que con placer, felizmente

arribes a bahías nunca vistas;

detente en los mercados de Fenicia

y adquiere hermosas mercancías,

madreperla y coral, ámbar y ébano,

aromas deliciosos y diversos,

cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;

visita muchas ciudades de Egipto

y con avidez aprende de sus sabios.

 

Ten siempre en la memoria a Ítaca. Llegar allí es tu meta.

Mas no apresures el viaje.

Mejor que se extienda largos años

y en tu vejez arribes a la isla

con cuanto hayas ganado en el camino,

sin esperar que Ítaca te enriquezca.

 

Ítaca te regaló un hermoso viaje,

sin ella el camino no hubieras emprendido,

mas ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre la encuentres, Ítaca no te engañó.

Rico en saber y en vida como has vuelto,

comprendes ya qué significan las Ítacas.

Cuadros de una exposición

He estado aquí por media hora. He fingido leer varias revistas. Es imposible entretenerse con algo. Echo una mirada a los demás. Nadie habla. Nadie mira a nadie. Todos, al igual que yo, simulan leer entretenidamente algo. Tienen sus pensamientos en otra parte. Llega el momento. Una voz me dice “¿Señor Alekhine?” Asiento con la cabeza. Me levanto de mi asiento. Me dirijo al camino conocido. Volteo a ver a las personas que dejo atrás. Inmóviles y calladas. Aparentan no darse cuenta de la inexorable cuenta regresiva. Como si no pasara nada.

Entro a ese pasillo ya familiar. Cuatro metros interminables. Seis segundos infinitos. El mosaico amarillo del piso, viejo y descuidado. El mismo foco fundido pendiente de un cable torcido lleno de telarañas. Las manchas de humedad sobre los muros se suceden como pinturas de una exposición. Mussorgsky de nuevo. Promenade… el Gnomo… el viejo castillo… el Jardín de las Tullerías… la carreta de enormes ruedas… el ballet de los polluelos en sus cascarones… Goldberg regatea de nuevo con Schmuyle… el mercado… las catacumbas… la Bruja Babayaga. Cinco segundos y medio y de nuevo estoy de nueve frente a ella: la Gran Puerta de Kiev. Está abierta. Siempre está abierta. Entro.

Una voz que no escucho me saluda. Tomo asiento. Mis manos sudan. Balbuceo algo que ni yo mismo logro entender. Estoy helado. Levanto la vista hacia el muro de enfrente: busco tranquilidad entre las certificaciones científicas. La misma voz me dice “¿Qué tal calor?” Creo que contesto algo. Me recuesto. Estiro las piernas. Descanso la cabeza sobre la mullida cabecera. Finjo una posición confortable y relajada. 250 watts estallan sobre mi cara. Cierro los ojos. Ese rojo conocido. Un sonido familiar marca el comienzo de todos los horrores.

Gastos fijos

Estuve haciendo cuentas
pues no sé hacer milagros
ni esas cosas que dicen
sabemos las mujeres.

Y ahora que estás lejos me pregunto
si acaso vivir sola
no me cuesta más caro.

-Ángeles Mora (Córdoba, España). En 1989 obtuvo el Premio Rafael Alberti con su libro La Guerra de los Treinta Años, y en el año 2000 el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla por Contradicciones, pájaros. Hay una antología de su obra en ¿Las mujeres son mágicas? (Ayuntamiento de Lucena, 2000). Su último libro se titula Bajo la alfombra (Visor, 2008).

Un eBook muy interesante (por decir lo menos)

En el 2010, cinco compañeras y yo publicamos un libro: Una educación emergente para la era planetaria. Se trata de un texto escrito a doce manos (¿o debieran ser seis?) en el que abordamos una manera distinta de contextualizar la educación. Se trata de un viaje que nos lleva al origen del universo, la evolución de nuestro planeta y la breve historia humana. Esta mirada nos revela que el llamado problema de la educación es de escala civilizacional, al tiempo que nos muestra la pobreza de las intenciones humanas en un mundo finito, sensible e inteligente.

Nuestro libro colectivo.

El libro constituye un esfuerzo integrador y transdisciplinario que abreva lo mismo de la biología y la cosmología que de la teoría del caos y el pensamiento complejo. Su propósito es encontrar pistas de una nueva noción de desarrollo para la especie humana. Se avanzan ideas sobre aspectos que rompen el orden impuesto por las fronteras disciplinarias: ciencia biosférica, tecnología biomimética, educación coevolutiva, planetarización…

Después de haberlo publicado en versión impresa, ahora ha sido editado y puesto a la venta en forma de eBook. Les recomiendo que lo consigan y lo lean (qué más puedo decir). Les aseguro que este libro les abrirá una nueva visión de lo que somos y de lo que puede ser una nueva educación. Una de las ligas para adquirir esta versión es la siguiente:

www.todoebook.com/UNA-EDUCACION-EMERGENTE-PARA-LA-ERA-PLANETARIA—ARANA-EDITORES-LibroEbook-9786079091033.html