Ignorancia botánica

No me había dado cuenta. Al paso de los años, mi jardín se ha convertido en un lugar de gran belleza y de una biodiversidad extraordinaria. Quizá sea la envidia del mismísimo Jardin des Plantes, de París (línea 5 del Metro, estación Austerlitz, saliendo hacia la mano izquierda, siempre mirando hacia el Sena). Sí, aquel creado en 1635 por Luis XIII y que sirviera de campo de observación a destacados científicos botánicos de cuyos nombres no me acuerdo por el momento. Así que decidí salir a tomar algunas fotografías de él (de mi jardín, no de Luis XIII), sobre todo de algunas plantas que me parecen especialmente bellas. El problema es que era de noche y no pude obtener ni una foto decente. Así que decidí hacerlo la mañana siguiente.

Fue una mañana productiva, con cientos de fotografías en la memoria de mi cámara. Pero a la hora de organizar mi álbum, caí en la cuenta de que desconocía los nombres de las plantas. La idea de etiquetarlas “Planta # 1”, “Planta # 2” no era muy atractiva. La materia de Botánica siempre la aprobé en la tercera oportunidad (y haciendo uso de “acordeones”). Solía confundir las fanerógamas con las angiospermas. La única diferencia que alcanzaba yo a distinguir era que las primeras pertenecen a la categoría de las esdrújulas. Tomé entonces la decisión de pedir ayuda a dos destacados académicos: Jorge Brash y José Luis Martínez Suárez. Ambos escritores, poetas y traductores, con una amplísima cultura. Pero no se crean, a veces también trabajan y producen algunos conocimientos de cierta utilidad.

A continuación presento algunas de las fotografías que tomé en mi jardín (las de la mañana, porque las de la noche están muy oscuras). Debajo de cada una de ellas aparecen las muy útiles notas que me proporcionaron amablemente los dos académicos mencionados.

IMG_20140727_192706Aquí mostramos estos pensamientos de Pasoladrillo, conocidos tan solo por unos cuantos botánicos de Ginebra, los cuales ingresaron recientemente (en el invierno de 2013-2014 para ser exactos o casi) en la nómina florística con el elocuente nombre de Vapensiero verdinensis. Nota: Nos referimos a las flores que aparecen atrás, fuera de foco.

IMG_20140727_192722La edición de 1753 del Species Plantarum de Carlos Linneo no hace mención alguna a la Tucusita heptámera cuyo perfume atrae al chupamirto para encontrar una dulce muerte por asfixia. Se adornan con flores iridiscentes y en noches inhóspitas (cuando no encuentra uno ningún hospital disponible) –y por breves instantes– es cuando se puede observar la inflorescencia en los sitios más sombríos de pueblos y ciudades.

IMG_20140727_192731He aquí el majestuoso gordolobo del Macuiltepetl (Lupus macroventris), de inconfundible aroma casi más bien parecido al de la lima pero mucho más diferente.

IMG_20140928_191001Nada más adecuado que fotografiar en los días de canícula la vistosa inflorescencia romboidea de la Cervantea complutensis, o la insólita flor de una sola noche y fuliginosos pétalos a la que el propio Lineo bautizó como Lucifera tenebrae. Cabe hacer notar que la flor de noche no aparece pues la fotografía fue tomada durante el día.

IMG_20140913_121004La Droppinea waterensis, como su nombre lo indica, suele atrapar pequeñas gotas de agua por la mañana, cuando éstas se encuentran descuidadas. Quizá la cualidad más extraordinaria de esta flor es que cuando nadie la mira es de color azul.

IMG_20140928_190833Una ausencia en el influyente legado linneano es la espectacular y antediluviana Meliorchus xiquensis. Paleontólogos reportan que servía de adorno en las sienes de las coquetas diplodocas (y uno que otro diplodoco de orientación difusa) y que ahora sólo en instantes de la alta noche o apenas despuntando la alborada llevan en ofrenda las meretrices semi-vírgenes a la Santa Magdalena. No dice nada de esto la BBC ni la National Geographic, ni Radio UV.

IMG_20140928_191224Esta es la fenomenal Dracunla titanium xalapensis que existe únicamente en Xalapa. Crece abundante (especialmente las tardes sabatinas y todo el domingo) en los alrededores de la Plazuela del Carbón. Su perfume a cálido fuyul es una absoluta aventura hedonista. Lamentablemente, no hay manera de llevarla a casa, so pena de sufrir expulsión humillante con todo y flor.

IMG_20140930_170038Quicius visagrensis es el nombre de esta planta que suele crecer al pie de las puertas que conducen a habitaciones donde haya una gran cantidad de libros y tratados sobre botánica.

Este ha sido un recorrido mínimo por el jardín de mi casa. Aquí hemos descubierto algunas especies que no habían sido identificadas en los principales catálogos botánicos del mundo. Debemos estar pendientes porque en el próximo número de Acta Botanensis, del Instituto de Ciencias Naturales de Tatatila, aparecerá un artículo donde se dará cuenta de casi 423 especies nuevas de fanerógamas acuáticas de la región. Es obvio que tales especies no las consignara el sabio Linneo porque le faltó tropicalidad.

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