Impresiones de París: el Centro Pompidou, parte II

Hace algunos años, solía frustrarme cuando tomaba fotografías en los museos: quería que las obras aparecieran solas, libres de seres humanos a su alrededor.  Lograrlo, en lugares tan visitados como el Louvre o el Centro Pompidou, requiere de mucha paciencia y, por tanto, de mucho tiempo. Afortunadamente, me di cuenta de que si quería una imagen, “sin interferencias”, de una pintura de Picasso o de Monet, lo mejor era obtenerla del propio sitio del museo en Internet. Pero poco a poco me di cuenta de que las obras de arte adquieren su verdadera dimensión en relación con los observadores. Y esto cambió mi perspectiva de la fotografía en estos espacios. En esta entrada trato de mostrar gráficamente lo que quiero decir.

Vouz aimez?, de Gerard Fromanger, y Lizes, de Andy Warhol.
Vouz aimez?, de Gerard Fromanger, y Lizes, de Andy Warhol.
Escultura sofá.
Escultura sofá.
Muros Colores
Muros de color.

Aprendí la simbiosis obra-observador una vez que quise tomar la foto de la Mona Lisa, de Leonardo da Vinci. Era imposible, pues había cientos (literalmente) de personas tratando de hacer lo mismo. Lo único que conseguía eran imágenes llenas de turistas con sus cámaras y celulares en alto para registrar, al menos, la prueba de que estuvieron a unos cuantos metros de la Gioconda. Pero una vez en casa, revisando las imágenes en la computadora, me di cuenta que no sólo tenía una imagen del cuadro, sino muchas a través de las pantallas de las cámaras de los visitantes. Y esto decía más que el cuadro solo. Desde entonces, las personas son parte de las escenas… la mayoría de las veces.

L'Aubade, de Pablo Picasso.
L’Aubade, de Pablo Picasso.
De nuevo, L'Aubade, de Picasso.
De nuevo, L’Aubade, de Picasso.
Niñas mirando fotografías.
Niñas mirando fotografías… o Niña rascándose la espalda.

La otra cuestión, aparte de componer una escena y tomar la fotografía, es procesarla. Con todos los adelantos de la manipulación digital, ahora es posible no sólo compensar y corregir la luz, el contraste y el color de la foto, sino también alterar prácticamente todos los parámetros que determinan sus cualidades como imagen. Es ahí donde entra en juego una segunda fase de la creatividad que va más allá de la recreación “fiel” de lo que el ojo vio. La alteración y la distorsión son parte del juego fotográfico, y eso es lo que aquí trato de mostrar a partir de la obra de verdaderos artistas de la luz… con el debido respeto.

Composition, de Sonia Delaunay... con madre e hija.
Composition, de Sonia Delaunay… con madre e hija.
Azuyl I, de Joan Miró
Azul I, de Joan Miró… éste sí, solito.
Crane de mort, de Jerémy Porte.
Crane de mort, de Jerémy Porte.
Pasillo con escultura al fondo.
Pasillo con escultura al fondo.
We stopped just here at the time, de Ernesto Neto.
We stopped just here at the time, de Ernesto Neto.
Ay cucliste, de Jean Helion.
Au cycliste, de Jean Helion.

Nota: En el procesamiento de las fotografías se utilizaron los programas Lightroom 3.6 y Photomatix Pro 4.2.6. De click en las imágenes para ampliarlas y ver los detalles con la lupa (+). Todas la fotos tienen Copyright.

No resistí a tomar esta foto del cuidador. ¿Ya vio su expresión?
No resistí a tomar esta foto del cuidador. ¿Ya vio su expresión?

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