Cuatro estaciones, no de Vivaldi, sino de radio

Una de las maravillas de Internet es la radio. Uno puede encontrar estaciones de todos los países, sabores y colores. Muchas de ellas tienen un sonido excepcional (en estos casos conviene escucharlas con unos audífonos). Pongo a la consideración de los lectores cuatro estaciones de cuatro países nórdicos: Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca (no he incursionado en las estaciones de la otra mitad de los territorios). No sólo podrán disfrutar de la música de compositores conocidos como Grieg, Larsson, Sibelius o Nielsen, sino de cientos más (algunos con nombres impronunciables… para mí). Estas estaciones también incluyen canales con música de jazz, con una gran variedad de tendencias. Échenles un oído.

En caso de que, como yo, no entiendan noruego, sueco, finés y danés, dénle click a todo lo clickable que vean en estas páginas. No va a explotar nada y sí van a encontrar muchas sorpresas, como videos, entrevistas en inglés y otros tipos de música (aparte de clásica y jazz). Quizá encuentren divertido escuchar las noticias en estos idiomas, tratando de adivinar de qué tratan. Por momentos breves, en algunas de estas estaciones, me ha parecido escuchar japonés. ¿Son lenguas tonales? Vayan ustedes a saber.

NOTA: Es muy buena idea tener a la mano papel y lápiz para anotar el nombre del compositor y/o de la pieza desconocida que nos gusta. Después es cuestión de entrar a una tienda de discos (como Amazon) para conseguir más información y, si se quiere, hacer la compra correspondiente. Nota de la NOTA: no tengo comisión de la tienda mencionada.

Cuadros de una Exposición

Estaba escuchando una de mis canciones favoritas de los Beatles: I want you (She’s so heavy). Si la recuerdan, al final hay una serie de arpegios descendentes in crescendo que se acompañan con el sonido de un sintetizador Moog que reproduce ruido blanco. El efecto es impresionante (si el aparato de música tiene el volumen adecuado). Hay un momento en el que se siente que algo se nos viene encima y nos va a aplastar. Como una gran carreta. Sí, como Bydlo, la gran carreta polaca de dos ruedas representada en uno de los cuadros de la célebre obra para piano de Modesto Mussorgsky (1839-1881) Cuadros de una Exposición. Creo que de no haber sido por la (genial) orquestación de Maurice Ravel (1875-1937) de esta obra, jamás la hubiera escuchado. Recuerdo que fue una de las primeras obras sinfónicas que escuché “en vivo”.

Modesto Mussorgsky.
Modesto Mussorgsky.

La obra está formada por un ciclo de piezas para piano que Mussorgsky compuso en 1874 como homenaje póstumo a su gran amigo Viktor Hartman, arquitecto y artista. Se trata de la representación sonora de 10 cuadros de la exposición que se llevó a cabo en la Academia Imperial de las Artes de San Petersburgo y que contenía más de 400 obras del artista. Los cuadros representados son: Gnomos, Il vecchio castello, Tuileries, Bydlo, Ballet de polluelos en sus cáscaras, Samuel Goldenberg y Schmule, El mercado de Limoges, La cabaña sobre patas de gallina y La Gran Puerta de Kiev. Para darle unidad a toda la obra, Mussorgsky incluyó la repetición, entre cuadro y cuadro, de un tema que nombró Promenade (paseo), que simula el recorrido del espectador por toda la exposición.

Facsímil del dibujo de Hartman de la casa con patas de gallina (de la bruja Baba Yaga).
Facsímil del dibujo de Hartman de La casa con patas de gallina (de la bruja Baba Yaga).
Dibujo Ballet de polluelos en sus cascarones, de Hartman.
Dibujo Ballet de polluelos en sus cascarones, de Hartman.
La Gran Puerta de Kiev, dibujo de Hartman.
La Gran Puerta de Kiev, dibujo de Hartman.

Cuadros de una exposición de Mussorgsky, con la orquestación de Ravel, es quizá una de las obras favoritas  en el repertorio de las orquestas sinfónicas del mundo. Al menos eso es lo que me imagino. Encontré en la página de la Orquesta Sinfónica de Gotemburgo una versión muy buena de esta obra… y además en alta definición y con una excelente dirección de cámaras. Pongo la liga correspondiente aquí abajo para que disfruten de esta pieza. Abran la imagen para que cubra toda la pantalla. Pónganse sus audífonos y suban el volumen. Dirige Ken Nagano.

http://www.gso.se/en/gsoplay/video/musorgskij-pictures-at-an-exhibition/

En verdad, ¿no encuentran similitud alguna entre I want you y Bydlo, de Cuadros de una exposición?

En busca de un título

Ayer decidí poner un poco de orden en los cientos (¿miles?) de fotografías que tengo dispersas en innumerables carpetas de mi computadora. Lo que creí que sería una actividad relativamente sencilla, aunque tardada, pronto se reveló (y rebeló) como algo complejo y que requería de mucho cuidado y atención. Para este noble propósito compré un disco duro externo de un terabyte. A él voy a trasladar todos los archivos debidamente clasificados por tema: paisaje, arquitectura, museos, parientes desconocidos, animales que acaban de romper el jarrón (categoría sugerida por Jorge Luis Borges), etc.

Un pintor y su modelo, en Montmarte.
Pintor y su modelo, Place du Tertre, Montmarte. © Arturo Guillaumin 2012.
Vestíbulo de la FLV
Vestíbulo con inversión, Fundación Louis Vuitton. © Arturo Guillaumin 2015.
Le Corbusier x 4
Le Corbusier x 4, Centro Pompidou   © Arturo Guillaumin 2015.

El primer problema que encontré fue decidir cuáles fotos conservar y cuáles eliminar. No es una tarea sencilla porque uno mismo actúa como juez y parte. Tan pronto como encontraba una sólida razón para dar de baja una imagen, hallaba un argumento igual de firme en sentido opuesto: se verá muy bien si la pongo de cabeza; puede mejorar con algún tipo de edición extrema; la tía Clotilde no es tan fea después de todo; lo repugnante no existe, sólo hay objetos de estética alternativa… Cabe decir que con este científico método no he eliminado ninguna fotografía hasta el momento.

Escalera, Petit Palais
Quiebre inesperado en la escalera de caracol, Petit Palais. © Arturo Guillaumin 2015.
Notre Dame reflejada
Notre Dame reflejada, Isla de La Cité.    © Arturo Guillaumin / 2015.
11 botellas de cerveza.
11 botellas de cerveza (aunque sean 12), en una de las ventanas del estudio. © Arturo Guillaumin 2016.

De las primeras carpetas escogí un grupo de fotografías que creí que podría compartir con mis tres lectores. No estaba muy seguro acerca del titulo de esta entrada, debido a que los motivos de las imágenes es algo variada. Comencé con “Ensayos fotográficos y argumentaciones aristotélicas a propósito de la cuidadosa observación de algunas obras de arte”. Además de lo excesivamente largo y pedante del primer intento, no todas las fotos tienen como objeto una obra de arte. Debo haber consumido un par de horas escribiendo diversos nombres en una hoja de papel. Aún no logro entender cómo en algún momento llegué a considerar el título de “Dos secretarias en apuros en Tailandia”.

Poster en un pasillo del metro.
Póster en un pasillo del metro, estación Les Halles. © Arturo Guillaumin 2015.
Niño en Patín
Niño en Patín, Jardínes del Palacio Real, París. © Arturo Guillaumin 2015.

Trato de convencerme de que cada fotografía contiene algún tipo de cualidad estética que resulte interesante como para atraer la atención de todos. A veces aparece la imagen tal como la percibí cuando apreté el disparador de la cámara. En otras ocasiones, las imágenes han sido manipuladas (invertidas, reflejadas, caleidoscopizadas, vejadas, transmogrificadas -¡uff!- o fractalizadas) incluso al grado de metamorfosearse el objeto original (como sucede en Le Corbusier x 4). Los resultados me parecen interesantes y muchas veces me han ayudado a percibir cosas que antes no percibía: la fotografía sirve para ver. Al igual que la escritura.

Banca en la estación Concorde.
Banca en la estación Concorde. © Arturo Guillaumin 2013.
Pasillo vertical y horizontal.
Pasillo vertical y horizontal, Jardínes del Palacio Real. © Arturo Guillaumin 2015.

Según mis cuidadosos cálculos, la mitad de las fotografías son resultado del azar y la espontaneidad, y la otra mitad de la búsqueda calculada de la composición (que puede incluir un tripié y una exposición de larga duración). En un arrebato de simplificación (flojera), pensé en dejar sólo dos categorías en mi disco duro: “Calculadas” y “No calculadas”. Dentro de esta última categoría estaría la foto del pintor. ¿Quién no puede verse atraído por la escena de Pintor y su modelo? Lo primero que me atrajo fue la mirada de la bella joven. Pero también hay que ver la postura del pintor, como calculando el siguiente trazo del pincel. La única transformación de la foto fue virarla a sepia. Sin pensarlo, tomé la foto antes de que desapareciera esa efímera escena.

Le Corbusier en el Pompidou, Centro Pompidou. © Arturo Guillaumin 2013.
Puente del Milenio y Catedral de San Paul al fondo, Londres.
Puente del Milenio y Catedral de San Paul al fondo, Londres. © Arturo Guillaumin 2015.

En esta última fotografía sucedió algo interesante. Me atrajo la perspectiva del puente, con su elegante diseño, que se dirige directo a la Catedral de San Paul (de este lado del Támesis se encuentra la conocida galería The Tate Modern, antes una estación hidroeléctrica). Lo que descubrí cuando revisé la foto es que las siete personas que pasaban por ahí no se ven muy “naturales”, sino como si yo les hubiera pedido que posaran para la foto.  Bueno, ideas mías. Ya estaba considerando las categorías de “Fingidas” y “Naturales”.

Escribir a mano

No estoy en contra de escribir en la computadora. Creo que hoy es una herramienta tan poderosa como necesaria. Pero la escritura a mano es, para decirlo con claridad, irreemplazable. El teclado no vino a sustituir la pluma y el lápiz, aunque parece que mucha gente así lo cree: es la nueva alfabetización. Desde hace tiempo escribo mucho a mano por diversas razones que me parecen lo suficientemente valiosas e interesantes como para tratar de convencer a los jóvenes de que lo hagan. Y ese es uno de los objetivos que persigo cuando imparto clases en la universidad. Invariablemente surge la pregunta: “¿Por qué escribir a mano cuando podemos escribir más rápido en la computadora?” Bueno, para escribir rápido en la computadora, primero hay que tener algo (inteligente) que escribir. Segundo, ¿por qué escribir rápido?, ¿a dónde queremos llegar con tanta prisa?

Aros.

— Aros. © Arturo Guillaumin / 2016.

Huella
Huella. Arturo Guillaumin / 2016

Cuando escribimos a mano no estamos comprometidos con la velocidad. La mano imparte un tempo más pausado que nos permite repensar nuestros pensamientos y las palabras que estamos a punto de escribir, así sea por un par de segundos. Escribir a mano es como caminar hacia alguna parte, en lugar de ir corriendo en un auto. Podemos ver el paisaje y detenernos momentáneamente. Sopesamos nuestros pasos y tenemos sentido de dirección, como dice Julia Cameron. En cambio, cuando nos detenemos frente a la pantalla, sentimos la urgencia de la velocidad, y que se alargan los segundos y se acortan las ideas. Nuestra escritura a mano con frecuencia viene acompañada de trazos, figuras, esbozos de esquemas, realizados al ritmo de las ideas que nos surgen en el momento y que pueden esfumarse si no les prestamos la atención debida. Nos referimos al garabateo que es un recurso valioso de la creatividad (scribble, en inglés).

5 plumas fuente.— 5 plumas fuente. © Arturo Guillaumin / 2016.

En un artículo publicado en el New York Times del 27 de junio de 2016, el Dr. Perry Klass escribe que hoy existe una tendencia a menospreciar la escritura a mano como una habilidad poco importante a pesar de que “los investigadores han advertido que aprender a escribir así podría ser la clave para eso justamente: aprender a escribir”. Esta afirmación resulta más interesante cuando descubrimos que la escritura no sólo sirve para comunicar lo que ya sabemos (o creemos saber), sino, principalmente, para construir conocimientos. Es decir, la escritura tiene una función cognitiva. O como urge la investigadora argentina Paula Carlino, debemos sacar partido de su función epistémica. Por otra parte, la investigadora norteamericana Laura Dinehart afirma que es necesario realizar más investigación sobre la escritura a mano para ayudar a que los niños desarrollen habilidades que necesitan para emprender tareas complejas. Además, se ha comprobado que la escritura a mano aumenta la activación cerebral como respuesta no sólo a una necesidad motora, sino a la puesta en acción de diversas habilidades que conforman la inteligencia.

3 plumas fuente. © Arturo Guillaumin / 2016.

El Dr. Klass dice que “la escritura a mano, sin importar la belleza del trazo, es una manera de apropiarse del lenguaje escrito de manera profunda”. Desde un plano más subjetivo, Cameron nos dice que la letra a mano parece sellar un compromiso más profundo con las palabras: ser honesto y no mentir. Si seguimos a nuestra mano, que guía y va detrás de nuestros pensamientos al mismo tiempo, esa mano apuntará hacia un sendero que nos lleve a través de las complejidades de la creación escrita. Por supuesto llegará el momento en que nuestras páginas escritas a mano tengan que ser “transcritas” a nuestro procesador de palabras. No obstante, lo peor que podemos hacer es, precisamente, transcribirlas. Es mejor aprovechar esta última pasada para evaluar de nuevo nuestras palabras e ideas y así dar “una vuelta de tuerca más” a nuestros textos.

The road not taken.

The road not taken. © Arturo Guillaumin / 2016.

En defensa de la universidad pública

Panorámica Protesta UV bis
La comunidad de la Universidad Veracruzana protestando frente al palacio del gobierno estatal contra el arbitrario recorte financiero y desvío de recursos.
teleuv2
Más de veinte mil personas protestaron en Xalapa y más de cincuenta mil en los cinco campus de la UV. Imagen tomada por Tele UV (c).

Fotografía escheriana (?)

La fotografía de abajo, que titulé con el nombre de “Columnas con mujer” (igual podía haber sido “La rubia misteriosa” o simplemente “Columnas”), la procesé con el programa Aurora HDR Pro. HDR significa “high dynamic range” y se trata de un conjunto de técnicas que permiten un mejor rango dinámico de luminancias entre las zonas más claras y las más oscuras de una imagen. El resultado es muy bueno, con un buen balance entre claros y obscuros y un gran detalle en toda la fotografía.

Columnas con mujer
Columnas con mujer

A partir de esta imagen base, experimenté con el programa Affinity Photo, utilizando la función “Filtros”. Seleccioné de la lista la categoría “Distorsión” y, finalmente, escogí de sus diversas opciones el efecto “Reflejo”. Éste genera imágenes simétricas a partir de un par de “espejos” (vertical y horizontal). Uno puede manipularlos cambiando su posición y sus resultados pueden ser realmente inesperados… como puede verse en las imágenes de abajo.

Columnas con reflejo # 1
Columnas con reflejo # 1
Columnas con reflejo # 2
Columnas con reflejo # 2
Columnas con reflejo # 3
Columnas con reflejo # 3

No pude evitar asociar estas imágenes con el trabajo del artista neerlandés Maurits Cornelius Escher (1898-1972). Él construía escenas imaginarias llenas de paradojas, jugando con la perspectiva y el diseño de complejos teselados que se metamorfoseaban, antagonizaban y complementaban al mismo tiempo (como en Día y Noche, por ejemplo). Bueno, aquí se trata simplemente de jugar con un par de programas de edición fotográfica. Nada que ver con el enorme talento de Escher.

Columnas con reflejo # 4
Columnas con reflejo # 4
Columnas con reflejo # 5
Columnas con reflejo # 5
Columnas con reflejo # 6
Columnas con reflejo # 6

Resulta interesante ver cómo en la última fotografía tenemos cuatro misteriosas mujeres, en lugar de una. ¿Habrá un momento en que se reúnan las cuatro en alguna parte del edificio? Aconsejo dar click a cada una de las imágenes para apreciar los detalles. © Arturo Guillaumín T. / 2015.

Entrevista a un hongo

En 2003 se realizó el concurso anual del mejor ensayo a escala global. Fue patrocinado por la Royal Dutch Shell (una de las cuatro mayores multinacionales en materia de hidrocarburos, gas natural y gasolinas) y la prestigiosa revista The Economist (publicación británica sobre economía y relaciones internacionales). La pregunta que plantearon para la elaboración de los ensayos fue: ¿Necesitamos a la naturaleza? Curiosa pregunta, ¿no? La ganadora de esta competencia fue Diane Brooks Pleninger, de Anchorage, Alaska, con el ensayo “Entrevista a un hongo”.

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Pilobolus crystallinus.

Aquí presento una traducción libre de parte del texto ganador y que aparece en el libro Dreaming the Future, de Kenny Ausubel. Aquí, Diane Pleninger (D. P.), la galardonada del concurso, entrevista al hongo Pilobolus crystallinus (P. C.).

D. P. Nuestro invitado de hoy es Pilobolus crystallinus, autor del libro bestseller y ganador de varios premios ¿Necesitamos la humanidad? Una perspectiva micótica. Él es un erudito, conferencista, habitante del estiércol y conocido autor. Señor Pilobolus, su libro más reciente plantea algunas preguntas tentadoras acerca del futuro de la biosfera y el papel que usted y otros habitantes jugarán en él. Díganos cómo es que llegó a escribir sobre este tema.

P. C. El libro es resultado de una serie de simposios a los que asistí a lo largo de 200 años, bajo el patrocinio de la Federación Mundial de Hongos, sobre el tema “¿Qué necesita la naturaleza?”

D. P. Los siglos XIX, XX y XXI constituyen un periodo revolucionario en la biosfera. ¿Cómo han sido afectados los hongos por los eventos de la historia moderna?

P. C. La historia reciente de los hongos, la cual tiene unos 400 millones años, ha sido una historia de éxito extraordinario. Los hongos ocupamos dos nichos vitales en la naturaleza cuya importancia nunca ha sido cuestionada. En uno de ellos, nosotros conducimos los ciclos del carbono, donde equipos selectos de detritívoros tienen la misión de digerir la materia orgánica y regresar las partes componentes de nuevo al sistema ecológico. Sin nuestro trabajo, la vida sobre la Tierra desde hace mucho tiempo se hubiera detenido por la falta de materia prima. En otro nicho, actuamos en sociedad con las raíces de las plantas para extender su alcance en el ambiente del suelo y mejorar su absorción de agua y de nutrientes. Los animales, a su vez, se alimentan de las plantas y se benefician de esta colaboración. Ambos roles son críticos para mantener la biosfera.

D. P. Desde su punto de vista, ¿cuál ha sido el propósito de los humanos durante los siglos recientes?

P. C. Con la sabiduría que me da la experiencia, creo que lo podemos resumir como un experimento fallido de individualismo. La idea de individuo –y no hay un equivalente entre los hongos– surgió durante un periodo de transformaciones rápidas en la sociedad humana. En teoría, el individualismo se veía justificable, incluso atractivo. El individuo ideal era educado e ilustrado, alguien a quien todos querríamos conocerle. Sin embargo, en la práctica, la cultura del individualismo ilustrado se convirtió, después de un breve periodo, en un culto a la libertad personal. Durante varios siglos, esta libertad desenfrenada y la distribución fortuita de los recursos naturales condujeron a la creación de ciertas colonias de humanos ricas y aisladas. Su prosperidad provocó envidia, y el resto del mundo hizo lo que pudo para emularlas. Grandes poblaciones de humanos se mudaron de una experiencia muy simple del mundo natural a la expectativa de un estilo de vida similar a la que gozaban sus explotadores. Este clamor por la riqueza puso una enorme presión en la biosfera.

D. P. ¿Cómo describe la relación actual entre la naturaleza y la humanidad?

P.C. Sólo puedo hablar por los hongos, quienes caracterizan a la humanidad como prescindible. Después de un análisis muy intenso de los datos, la Academia no pudo identificar ninguna transacción indispensable entre los hongos y los humanos.

En este concurso participaron alrededor de 6 000 trabajos, provenientes de 163 países. El premio fue de $ 20 000.00 dólares. Diane Pleninger, en una entrevista, dijo que no diría en qué se iba a gastar ese dinero. Sólo mencionó que había hecho una lista con las cosas que le parecían prioritarias para beneficiarse de ese dinero.

Pilobolus crystallinus
Pilobolus crystallinus.

Esta es la referencia completa del libro:

Ausubel, Kenny. (2012). Dreaming the Future. Reimagining Civilization in the Age of Nature. White River Junction (Vermont): Chelsea Green. 212 páginas.

Nota: Las dos fotografías que acompañan esta entrada fueron tomadas de la página Nature Photography by Dragisa Savic: http://http://www.naturefg.com/pages/b-fungi/pilobolus%20crystallinus.htm. Se usan sólo para ilustrar esta entrada y sin ningún ánimo de lucro. Los derechos son del autor Dragisa Savic. Recomiendo visitar esta página con excelentes galerías de flora, fauna y hongos.

¿Qué WhatsApp?

Ya que nos encontrábamos en París, quise probar si el Whatsapp tenía un alcance de más de veinte metros (que es la distancia promedio a la que yo lo utilizo), enviando un mensaje al otro lado del charco. Tomé una foto del maravilloso edificio de la Fundación Louis Vuitton (ver entrada anterior) y se la envié a José Luis, con el siguiente texto: “Saludos desde París, mi querido amigo”. En verdad no creí que resultara la prueba. Más bien esperaba un aviso que me informara algo como: “Lo sentimos mucho. Su mensaje no pudo ser enviado. Por favor, haga una recarga extra de 50 € y ya veremos”.

Cuál sería mi sorpresa cuando de mi celular brotó la melodía que me anunciaba la recepción de un mensaje: “♬ tit-ta-ra-tit-tit ♬ B♭”. ¡Sí funciona! José Luis me había respondido en menos de tres minutos. Su respuesta fue: “Querido amigo rabelesiano –por la anterior alusión a Gargantúa–, es un extraordinario gusto recibir tu mensaje icónico desde la Ciudad de la Luz. Y ya que andas elongando el espíritu con la exquisita frivolidad parisina (¡Vuitton!), espero una imagen de los escaparates de las Galerías Lafayette. Enardece tu vivencia paseando por el Boulevard Clichy (¡Oh Pigalle!). Te abrazo desde esta ciudad, con menos calor que el de París, ¡pero también con menos belleza! Cuídate”.

Estoy ya acostumbrado a las referencias literarias y a ese lenguaje churrigueresco (tardío) que utiliza en estos intercambios por el celular. Desencripté lo que tenía que desencriptar y pasé al resto del mensaje. Allí había una petición y una recomendación. La primera, una fotografía de los aparadores de la famosa tienda Galerías Lafayette. La segunda, la sugerencia de recorrer el Boulevard Clichy, con especial atención al barrio de Pigalle, conocido ampliamente por las ofertas nocturnas que ofrece en sus calles y esquinas. Respecto a la primera, no tomé una, sino varias fotografías de las Galerías, pero no de los aparadores. Decidí mejor captar la impresionante cúpula que remata el edificio.

La cúpula de las Galerías Lafayette.
La cúpula de las Galerías Lafayette.

No sólo fotografié la cúpula desde el interior de los almacenes, que es como se aprecia la belleza de sus vitrales. También decidí mostrar su cara oculta. Así que subimos a la azotea. Allí descubrimos que este último nivel ha sido acondicionado para… ¡hacerse las ilusiones de que uno está en la playa! (versión francesa de “Acapulco en la azotea”). Sólo faltaban los vendedores de coco con ginebra. Una inspección detallada del lugar nos llevó a una pequeña placa en la que se puede leer que el piloto aviador Jules Védrine aterrizó su aeroplano allí mismo, el 19 de enero de 1919.

La cúpula por afuera.
La cúpula por afuera.
Azotea de las Galerías
Azotea de las Galerías, con la “playa” verde.
La placa qye recuerda la hazaña.
La placa que recuerda la hazaña.

La historia es esta. Las Galerías Lafayette organizaron una competencia para desafiar a los pilotos más atrevidos de la época, la Era Dorada de la Aviación: aterrizar un avión en la azotea de los famosos almacenes. El premio consistía en la jugosa cantidad de 25 mil francos (supongo que hace casi cien años esa era una buena cantidad de dinero). Las autoridades parisinas prohibieron de inmediato la competencia, por el peligro que representaba intentar tal cosa en el centro de París, a 33 metros de las concurridas calles y con numerosos edificios aledaños (entre ellos, el de la Ópera Garnier). Tal prohibición le valió bolillo (para utilizar una frase ya en desuso) a nuestro buen Jules. Eso sí, tuvo que pagar una multa de seis francos por la hazaña tan temeraria. Supongo que los 24 994 francos que le quedaron valieron la pena.

Jules Védrines
Jules Védrines
El aterrizaje sobre las Galerías Lafayette.
El aterrizaje sobre las Galerías Lafayette.

Respecto a la sugerencia de José Luis de visitar Pigalle, debo decir que las cosas no salieron como yo quería. Inventar que iba a comprar un poco de pan en una famosísima boulangerie de aquel barrio… a las once de la noche, no dio resultado. Será para la próxima vez. Con una excusa un poco más elaborada.

Nota: hacer click sobre las fotos para ver los detalles.

A excepción de las últimas dos fotos (Biblioteca Nacional de Francia), las demás son mías: © Arturo Guillaumín T. / 2015.

Un barco que emerge en medio del bosque

El año pasado (2014), se inauguró la Fundación Louis Vuitton, en París, un espacio dedicado al descubrimiento de la creación artística contemporánea. En él se aloja una amplia diversidad de experiencias culturales para los visitantes: una colección permanente de arte, los trabajos comisionados por la Fundación, las exhibiciones temporales, la creación de artistas in situ, así como otras expresiones que incluyen al teatro y la música.

Por un euro, uno se puede subir a este minibús para visitar la Fundación.
Por un euro, uno se puede subir a este minibús eléctrico para visitar la Fundación.

El edificio fue encargado al arquitecto canadiense Frank Gehry, y es el primer gesto artístico con el que se encuentra el visitante al llegar: una enorme y elegante estructura que semeja un barco. Las curvas y líneas geométricas se han adaptado perfectamente a las formas del jardín circundante, y las doce velas de vidrio juegan con la luz y los reflejos de una enorme pila de agua sobre la que se asienta la estructura. De hecho, su diseño fue inspirado por un yate de principios del siglo pasado, el yate Susanne.

Yate Susanne. La fotografía fue tomada por Ken Beken, en 1911.
Yate Susanne. La fotografía fue tomada por Ken Beken, en 1911. Obtenida de www.classicboat.co.uk.

Para lograr la apariencia de un barco, se construyeron las “velas” con un material que les diera una apariencia de ligereza: el vidrio. Se produjeron paneles de vidrio a escala industrial, y con especificaciones muy particulares para poder satisfacer las necesidades de la construcción. La superficie se dividió en 3 600 elementos: cada uno es único en cuanto a su radio, curvatura, ángulo y orientación. La sola colocación de estos paneles requirió de 17 meses.

Una de las fachadas de la Fundación Louis Vuitton
Una de las fachadas de la Fundación Louis Vuitton.
Vista desde una de las terrazas hacia La Defense
Vista desde una de las terrazas hacia La Defense (el área de negocios de París).

La arquitectura constituye una continua interacción entre el interior y el exterior, e invita al visitante a recorrer todos sus espacios, sus recovecos, corredores, terrazas, escaleras y salas. Es una sucesión de cambiantes perspectivas que crean una experiencia arquitectónica única. Aun si despojáramos al edificio de todos los objetos que contiene, sería un motivo suficiente para visitarlo.

Pasillo junto al espejo de agua
Pasillo junto al espejo de agua.

El enorme peso de las velas de vidrio se apoya en una enorme estructura mixta de madera y acero, dos materiales que tienen diferentes propiedades y cuyas interacciones tuvieron que ser puestas a prueba mediante modelos a escala. “Un iceberg envuelto en velas de vidrio”, así es como Gehry imaginó desde el principio su edificio.

FLV Terraza y Estructura 01Terraza y pasillos.

Vestíbulo. (Foto: © Arturo Guillaumín T. 7 2015
Vestíbulo.
Terraza, pasillos y estructura. (Foto: © Arturo Guillaumín T. / 2015)
La estructura de las velas.
Espejo de agua.
Espejo de agua.

La Fundación cuenta con 17 galerías en las que se alojan la exhibición permanente, las exposiciones temporales, así como las actividades de los artistas invitados. Las escaleras y los elevadores son más que elementos que conectan los diversos niveles del edificio: fueron cuidadosamente diseñados para que sean parte de una unidad geométrica total.

Una de las galerías de la Fundación. (Foto: © Arturo Guillaumín T. / 2015)
Una de las galerías.

La Fundación Louis Vuitton se levanta a un lado del Jardín d’Acclimatation, en el Bosque de Bolonia (Bois de Boulogne), con una extensión de 846 hectáreas. Era un antiguo coto de caza de los reyes, y hoy es un gran pulmón de la ciudad y un parque que supera en tamaño al Central Park de Nueva York y al Hyde Park de Londres. Es una excelente lugar para jugar a las escondidas.

Escalera de agua.
Escalera de agua.
La escalera de agua desde el nivel de la entrada a la Fundación.
La escalera de agua desde el nivel de la entrada a la Fundación.

IMG_20150719_190710Nota: algunos datos técnicos de la Fundación fueron tomados de: LVMH. (2014). Fondation Louis Vuitton. París: Connaissance des Arts.

Todas las fotografías (a excepción de la segunda): © Arturo Guillaumín T. / 2015