Fotografías surrealistas

En su libro Dreamscapes. Exploring Photo Montages, André Gallant describe una técnica muy interesante para crear fotografías que denomina «paisajes oníricos surrealistas» (surreal dreamscapes), lo cual suena un poco redundante. El procedimiento consiste en la combinación de una imagen perfectamente enfocada y nítida con otra fuera de foco y borrosa de la misma escena. Es de esta manera como se obtienen colores saturados y resplandecientes (incluso con una especie de aura de luz) que dan a este tipo de montajes esa apariencia como de sueño.

Estudio en Blanco y Negro 02
Estudio en blanco y negro # 2. (c) 2012 – Arturo Guillaumín T.

Para lograr este tipo de efecto, se necesita una cámara con lente réflex, preferentemente con un telefoto o zoom, lo que permite un mayor control de la profundidad de campo. También es indispensable un tripié para poder fotografiar dos veces la misma escena. La primera fotografía debe estar en foco y sobreexpuesta dos pasos de diafragma (f). La segunda toma debe estar desafocada, con el lente en su máxima apertura (generalmente entre f2.8 y f5.6) y sobreexpuesta un paso. La sobreexposición es importante para compensar la pérdida de luz a la hora de sobreponer las dos fotos.

Flores Deslavadas 01
Flores azules. (c) 2012 – Arturo Guillaumín T.

Para esta primera prueba coloqué una vasija de vidrio rojo con flores sobre una pequeña mesa de madera en el patio de la casa. Tomé, siempre con tripié, diez pares de fotografías. Muestro aquí sólo tres resultados: dos a color y uno en blanco y negro. Con esta sencilla y preliminar experimentación veo que la técnica ofrece una ilimitada variedad de posibilidades que incluyen, entre otros parámetros, el grado de desenfoque de las segundas tomas y el manejo del zoom (alejar o acercar). La cámara es una Nikon D7000, con un lente zoom de 18-105mm.

La Flor Amarilla 01
La flor amarilla. (c) 2012 – Arturo Guillaumín T.

Creo que sería muy interesante (y desafiante) utilizar este tipo de técnica de montaje para el manejo de retratos. Aquí el problema se centraría en un esfuerzo adicional por parte del sujeto, hombre o mujer, para mantener la misma posición por al menos unos 30 segundos (en lo que se hacen los ajustes necesarios en la cámara). Quizá sea la próxima tarea fotográfica. En cuanto a las fotos que aquí expongo, recomiendo dar click sobre ellas para apreciar los detalles (se tomaron en formato RAW, para obtener los mejores resultados).

Take five

La expresión en inglés take five es una forma abreviada de decir take a break for five minutes, que puede traducirse como «tomar un breve descanso» (no literalmente cinco minutos). En la década de los sesentas, posiblemente alrededor de 1966, escuché por primera vez la pieza «Take Five», con el cuarteto de Dave Brubeck (1920, Concord, California), escrita por el saxofonista Paul Desmond. El nombre de la composición no hacía alusión a tomar descanso alguno, sino al inusual ritmo en que estaba escrita: 5/4. Grabada en 1959, «Take Five» se convirtió en un éxito masivo no sólo en los Estados Unidos sino prácticamente en todo el mundo. Dave Brubeck falleció hoy, un día antes de cumplir 92 años, camino a un hospital de Connecticut.

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Dave Brubeck. (c) David Renfern/Redferns

Recuerdo bien el álbum en el que venía «Take Five», Time Out, con una original portada en la que se mostraba una pintura a la Joan Miró, del diseñador Sadamitsu Fujita. ¿Quién no recuerda «Three to get ready» o «Blue Rondó a la Turk»? El inusitado éxito del álbum entre un amplio público fuera del mundo del jazz pudo haber sido interpretado como el resultado de un conjunto de piezas confeccionadas para el éxito comercial. Nada más alejado de la realidad. En él, Brubeck puso a prueba su formación en música clásica, sus dotes en la improvisación y el dominio de ritmos no convencionales. Basta decir que hoy se considera al nivel musical de otro álbum aparecido en ese mismo año de 1959: Kind of Blue, de Miles Davis. Ni más ni menos.