Voy a dormir

Escuchaba hace rato Radio Dinamarca en Internet, mientras escribía con la computadora. La estación 2  (www.dr.dk/radio/p2/) se dedica principalmente a la música clásica. Como mis conocimientos del danés son nulos, la mayoría de las referencias de la música que transmite me pasan de noche. De vez en cuando reconozco algo que he escuchado antes, como ha sucedido esta vez. Para mi sorpresa, emergieron tres versiones distintas de la canción “Alfonsina y el Mar”: la primera, instrumental con guitarra sola, otra, con una orquesta de cámara y, finalmente, surge la voz inconfundible de Diego El Cigala, en una versión entre tango y flamenco. Esta canción fue compuesta por el pianista Ariel Ramírez y el escritor Félix Luna, ambos argentinos, y hace honor a la poetisa suiza-argentina Alfonsina Storni, quien se suicidó arrojándose al mar en 1938. Esta es la letra.

Alfonsina y el Mar

Por la blanda arena que lame el mar
Su pequeña huella no vuelve más
Un sendero solo de pena y silencio llegó
Hasta el agua profunda
Un sendero solo de penas mudas llegó
Hasta la espuma
Sabe Dios qué angustia te acompañó
Qué dolores viejos calló tu voz
Para recostarte arrullada en el canto
De las caracolas marinas
La canción que canta en el fondo oscuro del mar
La caracola
Te vas Alfonsina con tu soledad
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
Te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá como en sueños
Dormida, Alfonsina, vestida de mar
Cinco sirenitas te llevarán
Por caminos de algas y de coral
Y fosforescentes caballos marinos harán
Una ronda a tu lado
Y los habitantes del agua van a jugar
Pronto a tu lado
Bájame la lámpara un poco más
Déjame que duerma nodriza, en paz
Y si llama él no le digas que estoy
Dile que Alfonsina no vuelve
Y si llama él no le digas nunca que estoy
Di que me he ido
Te vas Alfonsina con tu soledad
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
Te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá como en sueños
Dormida, Alfonsina, vestida de mar

 

Alfonsina Storni.
Alfonsina Storni se arrojó a una escollera de Mar del Plata el 25 de octubre de 1938, agobiada por la enfermedad, a la edad de 46 años. Dejó en una carta dirigida al periódico La Nación su último poema de despedida: “Voy a dormir”.
Voy a dormir

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te guste;
todas son buenas; bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes…
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides… Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido…

Una emocionante sorpresa surgió en medio de la noche en la radio danesa. Me pregunto a quién se refiere Alfonsina Storni en la última estrofa de su despedida.